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Repasar matemáticas en casa
Matemáticas en casa
A primera vista, la instrucción matemática temprana parece cosa de niños. Pero observe a un alumno de primer o segundo grado tratar de entender la línea numérica y usted obtendrá una visión muy diferente. Después de todo, cuando recién sales del mundo del arenero y el juguete, pasar de un digito a otro es un salto intelectual gigante, sin mencionar tomar un número abstracto como el diez y dividirlo en partes concretas. Para un niño de seis años esto puede sentirse como cálculos.
Aunque desafiante, la matemática temprana es también crucial. De hecho, expertos e incluso se refieren a esta habilidad como “alfabetización” matemática- habilidades fundamentales para las mentes jóvenes como la capacidad de decodificar palabras. Con suerte, al final de segundo grado, su hijo tendrá un conocimiento muy sólido de la línea numérica entre 1 y 1000. El o ella también comprenderán qué son la suma y la resta y podrán realizarlas fácilmente. Además, su hijo deberá tener una noción básica y sólida de cómo decir la hora y contar cambio hasta un euro.
Desafortunadamente, dicen muchos educadores, demasiados niños están poco preparados para las matemáticas de tercer grado, y como la asignatura es tan secuencial, los problemas solo crecen con el tiempo. El Dr Steve Slavin, profesor y escritor del tema, estima que este número puede ser tan alto como el 50% a nivel nacional. Para esos niños, él ofrece esta comparación: “Es como un encuentro de corredores en un camino, en donde uno de los corredores esta detenido tratando de correr con un pie atascado en una pila de cemento.” En otras palabras, es algo que los padres queremos evitar a cualquier precio.
Entonces, qué pueden hacer los padres? Aquí están las tres primeras recomendaciones de Slavin:
Solo diga que si: En cualquier comento que tu hijo quiera hablar sobre matematicas o pida ayuda con ella. Haga esto naturalmente, y transmita su actitud positiva hacia la asignatura y hacia las habilidades de su hijo. Incluso si su hijo no se ofrece, trate de pasar un rato cada tarde, tal vez después de la cena y antes de la lectura nocturna, dedicándose a juntos a la matemática básica. Conclusión, dice Slavin: “Es simple. Uno aprende matemática, haciéndola.”
Dedíquese a las matemáticas de manera habitual, pero hagalo de manera simple: recuerde: lo más importante de esta etapa es una profunda y automática dominación de la suma y la resta básicas. Slavin recomienda fervientemente la repetición constante de conceptos, no solo con papel y lápiz pero con objetos también. Recuerde, su casa puede ser un cofre de tesoro para matemáticos pequeños, ya sea contando cucharas, centavos o dulces. Por supuesto, él dice, dejen de lado las calculadoras y enfóquense en la diversión y el descubrimiento. Tampoco se pase: 15 minutos al día es tiempo de sobra.
Conozca los estándares y esté en contacto con la profesora: Slavin dice que usted tiene todo el derecho de preguntarle a la maestra de su hijo qué es exactamente lo que le esta enseñando. También debe chequear los estándares de su región. Usted puede fortalecer el programa escolar de su hijo comprando libros y, según Slavin, usted puede seguir el ejemplo de padres japoneses, que compran una copia del libro de textos para tener en casa.
Cualquiera sea la estrategia que adopte, dice Slavin, recuerde que una buena noción de las bases fundamentales a temprana edad, puede mejorar las matemáticas para toda la vida. “Hay un dicho entre granjeros”, él dice, “No coma las semillas de su trigo.” En la competitiva era tecnológica, necesitamos educar niños que puedan manejar los desafíos matemáticos. La inversión de unos minutos al día, promete, puede ofrecer a todos una cosecha provechosa para años futuros.
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