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Enviado sobre Lectura infantil

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La curiosidad de los niños y de las niñas por los textos escritos se manifiesta mucho antes de que aprendan formalmente a leer. Rótulos y anuncios de la calle, etiquetas de productos, cuentos, periódicos, letreros de la ropa… son objetos que despiertan su interés. Los niños preguntan una y mil cosas sobre las letras, sobre su significado.

Conviene prestar atención a estas preguntas espontáneas y no dejarlas sin respuesta. Y para ello, no es necesario esperar a que la escuela tome la iniciativa, aunque tampoco debemos “enseñar a leer”, porque estas enseñanzas son responsabilidad de los profesores. Se t rata, sencillamente, de contestar a las dudas de los niños, a todas las que surjan: ahí, ¿qué pone?; ¿cómo se escribe mi nombre?; ¿y el tuyo?; ¿qué letra es esa?… Con nuestras respuestas, los niños empezarán a construir sus primeros conocimientos sobre la lengua escrita y descubrirán el placer que proporciona la lectura.

En ocasiones, no solo debemos esperar a que formulen sus preguntas, sino que hemos de estimularles a que nos cuenten qué entienden, dónde están las dudas. Cuando los niños crezcan, si han encontrado útil nuestra ayuda, seguirán preguntando: ¿el lobo existe?, ¿las historias de Astérix son verdad?, ¿dónde puedo encontrar información sobre…?, ¿te gustan las historias de terror? En todo caso, cuando los profesores hayan iniciado el camino hacia la lectura, los padres debemos seguir acompañándoles.

Prestemos atención a las preguntas de los niños sobre la escritura, incluso antes de que empiecen a aprender formalmente a leer y a escribir. Encontrar una respuesta para sus dudas es muy fácil: contestemos, no tratemos de “explicar” o de “enseñar” a leer. Con nuestras explicaciones, los niños irán aprendiendo mucho sobre la lengua escrita y sobre los escritos que usamos habitualm’ente. De esta forma, descubrirán también las historias más apasionantes creadas por la literatura.