Educacion Infantil

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Lectura infantil (6)

La curiosidad de los niños y de las niñas por los textos escritos se manifiesta mucho antes de que aprendan formalmente a leer. Rótulos y anuncios de la calle, etiquetas de productos, cuentos, periódicos, letreros de la ropa... son objetos que despiertan su interés. Los niños preguntan una y mil cosas sobre las letras, sobre su significado. Conviene prestar atención a estas preguntas espontáneas y no dejarlas sin respuesta. Y para ello, no es necesario esperar a que la escuela tome la iniciativa, aunque tampoco debemos "enseñar a leer", porque estas enseñanzas son responsabilidad de los profesores. Se t rata, sencillamente, de contestar a las dudas de los niños, a todas las que surjan: ahí, ¿qué pone?; ¿cómo se escribe mi nombre?; ¿y el tuyo?; ¿qué letra es esa?... Con nuestras respuestas, los niños empezarán a construir sus primeros conocimientos sobre la lengua escrita y descubrirán el placer que proporciona…
Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños. Leamos delante de ellos, disfrutemos leyendo Los padres, las madres, los abuelos, los tíos... somos un modelo de lectura para los niños. Con nuestro comportamiento como lectores, podemos enseñarles lo fundamental: contagiarles el placer por la lectura, mostrarles sus funciones y los usos que hacemos de ella en la actividad cotidiana. Los niños deben vernos leyendo con frecuencia, en situaciones diferentes, solos y acompañados. Deben vernos usando libros y disfrutando de la lectura. Las familias pueden cumplir un papel esencial para despertar la curiosidad de los niños por cualquier escrito. Los adultos sabemos qué son, para qué sirven y cómo interpretarlos, pero deberíamos preguntarnos si los niños saben utilizarlos adecuadamente y qué podemos hacer para enseñárselo. Conviene que los niños sepan cuanto antes qué son esos objetos llenos de letras y de dibujos. Conviene también que aprendan a buscar…
Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura.La única manera de favorecer el hábito de la lectura es poniéndolo en práctica. Reservemos un tiempo de lectura todos los días.Busquemos los momentos propicios, en los que el cansancio no impida a los chicos estar despejados, curiosos, ante el libro. No ocupemos todo su tiempo libre con otras actividades. Dejemos tiempo para leer. Una buena forma de mejorar la calidad de vida de nuestros hijos está en la lectura. No lo olvidemos. La mejor manera de crear el hábito de la lectura es poniéndolo en práctica. La lectura frecuente, practicada con regularidad, puede ser uno de los mejores apoyos para crear un buen hábito de lectura.Durante el curso académico, niños y jóvenes suelen tener numerosas actividades después del horario escolar: idiomas, danza, música, deportes... Pero ¿les hemos dejado tiempo suficiente para…
Cualquier situación puede proporcionarnos motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de los niños.Una conmemoración, un tema de actualidad, una película, un deporte, un personaje, un deseo, un sueño, un viaje... Debemos aprovechar cualquier acontecimiento familiar, cualquier experiencia de los niños, para proponerles la lectura de libros. Siempre que podamos, debemos dejar libros interesantes a su alcance.En la familia se producen numerosas situaciones en las que se pueden regalar libros: cumpleaños, navidades, final de trimestre, vacaciones, visitas de familiares... Pero también podemos utilizar otros recursos: la aparición de un libro de la colección preferida de nuestros hijos, o el lanzamiento de un nuevo título que consideremos interesante. Podemos regalar libros sin motivo aparente, como sorpresa o como muestra de cariño.El precio de los libros no debería ser un obstáculo para que los niños tengan acceso a una buena variedad de textos. Debemos compararlo con otras…
ORGANIZARSE La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca... Debemos ayudar a nuestros hijos a ser ordenados con sus cosas, con su tiempo. Ellos se fijan y aprenden de nosotros. Hay que ser flexibles: la rigidez excesiva puede ser contraproducente. No se trata de imponer el orden por el orden, sino de hacerles ver que la organización está en función de su bienestar y de su aprendizaje. Podemos buscar formas de organización sencillas para sus cosas, para sus libros. Utilicemos criterios que ellos puedan entender. «Para qué sirve cada libro» puede ser un buen principio de organización.Con los mayores deberemos seguir insistiendo en estos principios. Una forma de organización algo más compleja de la propia biblioteca será más adecuada para estas edades (por autores, por materias, por series...). En la familia, la falta de organización puede impedir que se den las condiciones adecuadas…
10 consejos para estimular a los niños a leer. Organizarse La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca... Ser constantes Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura. Pedir consejo El colegio, las bibliotecas, las librerías y sus especialistas serán excelentes aliados. Hagámosles una visita. Escuchar En las preguntas de los niños y los adolescentes está el camino para seguir aprendiendo. Estemos pendientes de sus dudas. Estimular, alentar Cualquier situación puede proporcionar motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de nuestros hijos. Dar ejemplo Las personas adultas somos un modelo de lectura para niños y jóvenes. Leamos delante de ellos, disfrutemos leyendo. Respetar Los lectores tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan. Proponer, no imponer Es mejor sugerir que imponer. Evitemos…