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Enviado sobre Orientación pedagógica

Padres firmes ante sus hijos

Padres firmes ante sus hijos

Una de las cosas que más cuesta a los padres es cuando llega el momento de mostrarse firme ante los hijos y mantener una decisión apropiada para los pequeños pero no aceptada por éstos. Saber decir “no” no es sencillo, pero es algo que hay que hacer y que nos traerá muchos beneficios futuros.

Una de las cosas que más claras hay que tener es que nuestras negativas  deben ser firmes. Ceder ante los hijos es una tentación ante la que no debemos sucumbir, porque eso puede hacer que los niños sepan que insistiendo podrán conseguir siempre lo que deseen. Ser firmes ayudará al crecimiento educacional de los niños.

Por supuesto esto no quiere decir que tengamos que mantenernos en una postura ante viento y marea. Si somos conscientes de que nuestra postura está equivocada sí podemos ceder, pero eso nos lleva a otra reflexión: hay que ser consciente de las decisiones que tomamos.

Y decimos esto porque muchas veces castigamos, negamos o censuramos cosas llevados por los sentimientos del momento, pero sin estudiar realmente la situación. Eso puede llevar a decisiones poco justas y a futuras indecisiones antes las posturas adoptadas. Por ello otra de las cosas que debemos lograr es ser capaces de tomar las decisiones con la mayor frialdad posible, para evitar errores futuros cuando el “calentón” del enfado se pase.

Igualmente mucho cuidado ante los chantajes emocionales. Y al hablar de ellos no solo lo hacemos de los de los niños, sino que hablamos también de los que nuestro corazón o nuestra cabeza puedan hacernos. Es frecuente enfrentarnos a sentimientos contradictorios porque aunque sabemos que nuestra postura es correcta, no queremos jugar el papel de malos con nuestros hijos, y eso puede hacernos dudar.

Pero ten claro que la frustración no solo es necesaria, sino que les ayudará a crecer. Es beneficioso que los pequeños se enfrenten a la oposición de sus padres para que afronten la negativa. Y mantenernos firmes les ayudará a saber que a veces hay que saber acatar las decisiones que no nos gustan porque son justas. Ver ciertos límites de la realidad les impulsará a crecer.

Por supuesto el niño pondrá a prueba esos límites y querrá romperlos. Pero nosotros debemos ser conscientes de lo que decíamos antes y, si consideramos que estamos ante la postura correcta, les mostraremos que ese límite deben acatarlo. Siempre explicándoles el porqué de nuestra decisión.

Es importante para su educación infantil que acompañes las negativas ante breves explicaciones del motivo de éstas. “No, porque te harás daño”, “No, porque eres demasiado pequeño”, etc. Hasta los siete años las explicaciones serán escuetas. A partir de esa edad podremos extendernos más y debatir con los niños.