Conversar significa versar juntos sobre un mismo tema o asunto. Cuando dos hablan sin escuchar, se refieren a cosas distintas o no respetan las opiniones del otro, no están conversando.
Seguro que has vivido está situación -Cuántas veces has intentado hablar con tu hijo/hija sin poder entablar una charla fructífera?
No te desesperes. Todos, sin excepciones, tenemos mucho que aprender y mejorar en materia de relaciones humanas.
Así que no tires la toalla. Reaprender a hablar con tus hijos te permitirá comprenderles mejor y ayudarles a encauzar su vida
Escuchar es lo más importante.
El 80% de la efectividad de una conversación se basa en la escucha activa... Si eres capaz de escuchar a tus hijos de forma abierta y dispuesta te asegurarás una mejor relación con ellos.
En ocasiones resulta complicado, pero ponerte en su lugar te ayudará a comunicarte mejor. Recuerda que no es posible tener unas relaciones de primera con una comunicación de segunda.
Hablar en confianza
Las posibilidades de comunicación positiva con tu hijo/hija aumentan si sabe que puede hablar de cualquier cosa contigo.
Cuando no hay temas tabú como el sexo o las drogas, las conversaciones son mucho más ricas, sobre todo si muestras respeto y no reproches hacia sus opiniones. Por supuesto, eso no significa que tengas que estar de acuerdo.
Controla tus emociones
Si lo que tu hijo/hija te cuenta te enfada o te irrita, intenta controlar tu ansiedad y espera a que finalice su idea. Si le interrumpes te arriesgas a decepcionarlo, defraudarlo u ofenderlo. Así tu mensaje llegará distorsionado.
Cada cosa en su momento
Muchas veces, las conversaciones acaban derivando en una discusión en la que aparecen los gritos y reproches. Si sientes que sois incapaces de afrontar la situación calmadamente, deja pasar un tiempo. Insistir a gritos sobre tus argumentos hará que pierdan mucha validez.
María tiene un hijo de 16 años, Aitor. Cada vez que intenta tener una conversación con él, terminan enfadándose. Cansada de discutir, pensó en buscar una manera de mejorar su comunicación con él.
Lo primero que hizo fue recordar con detalle su última conversación problemática y la escribió en un papel. Después, apuntó lo que ella realmente quiso decir con cada una de sus frases, y lo que intuía que su hijo le quería decir con sus respuestas.
éste fue el resultado de la reflexión de María:
YO: Aitor, -qué tal has preparado el examen de "mates" de mañana? |
Ya está otra vez viendo la tele y mañana tiene recuperación del examen de matemáticas. Seguro que no ha estudiado nada. Le voy a preguntar... |
AITOR: Bien, está controlado |
Ya estamos con lo de siempre. Seguro que piensa que no he dado palo al agua en todo el día y me acabo de sentar a ver la tele. |
YO: -Seguro? Como suspendas otra vez ya sabes que se terminó el baloncesto |
!Qué cara tiene! Ya no se qué hacer con él para que estudie más |
AITOR: Aún no he hecho el examen, ya veremos lo que pasa, -no? Siempre estás con lo mismo |
!Qué pesada es! Sabe que no puedo dejar de entrenar porque estamos en la fase más importante de la liga. Si no voy a entrenar, no me sacarán en los partidos. |
YO: Yo sólo te aviso. Más te vale que te acuestes ya y así madrugas mañana. Luego vas siempre a todo correr a clase y dejas todo patas arriba |
Nada, ni caso. Por un oído le entra y le sale por el otro. Me tengo que poner dura... |
AITOR: !Pero si son las diez! Me tratas como a un niño y tengo 16 años. |
!Ya me está mandando a la cama como a los niños! Le encanta controlarlo todo. Me está reprochando que hoy he dejado la cama de mi cuarto sin hacer. No me ha dado tiempo porque tenía que preparar la mochila |
YO: !A la cama y no se hable más! |
Ya es mayor para lo que quiere, pero no para estudiar como debería |
Al día siguiente, María intentó ser consecuente con sus reflexiones y trató de hablar con Aitor, una vez más, con otro talante y de otra manera:
YO: Aitor, -Qué tal te ha salido el examen? -Crees que aprobarás? |
Esta mañana ha tenido la recuperación de matemáticas. Espero que le haya salido bien, voy a preguntarle-. |
AITOR: No se mamá- Ya te lo diré cuando me den la nota. |
Uff.. ya estamos. Seguro que piensa que voy a suspender otra vez. |
YO: No te preocupes Aitor, esta vez apruebas seguro. De todas formas, para la próxima evaluación, si quieres te echo una mano, -vale? |
Seguro que algo sabe... Bueno, voy a intentar animarle. Tiene que saber que puede aprobar. Sólo tiene que esforzarse un poco más. |
AITOR: Yo creo que tengo posibilidades, pero uno de los problemas lo tengo mal seguro. Era sobre velocidades y no lo entendía. Tengo uno parecido en el cuaderno. -Te lo enseño? |
Por lo menos no ha venido a echarme la bronca como siempre- |
YO: A ver, enséñamelo. Lo importante es que sepas qué errores has cometido para no volver a equivocarte. Si lo aprendes bien, no caerás en el mismo error. Tienes que prestar atención. |
Bueno, parece que hoy está más receptivo. Voy a ver si puedo ayudarle un poco. |
AITOR: !Mamá, no empieces! |
Ya estamos- |
Con un hijo adolescente, cualquier expresión que suene mínimamente a reproche, un tono exigente o cualquier detalle, puede hacer que se cierre en banda. Ante todo, paciencia. El juego del acercamiento entre padres e hijos es un arte que requiere mucha práctica.
Qué técnicas de aprendizaje hemos aplicado?
- Guión: Para determinar el objetivo de la conversación, el tema que quieres tratar y la forma en que lo vas a plantear
- Argumentación: Para mantener una conversación en la que tus argumentos no queden en saco roto y puedas hacer que tu hijo/hija comprenda lo que le dices.
- Deducción: Para saber qué es lo que con sus palabras te está intentando decir.
- Observación: Para responder a sus gestos de aprobación o enfado de la mejor manera posible.
- Dramatización: Para que te comprenda mejor utilizando sus formas de expresión o de lenguaje.
- Analizar: Para saber si vuestras conversaciones están funcionando o sólo sirven para acabar discutiendo.